La energía, las vibras

13 de Agosto, Samaipata, Bolivía 

Las energías, los viajes, la compañía 

Las despedidas, las enfermedades, los encuentros y desencuentros, las ayudas dadas y recibidas, encontrar personas únicas que siempre van aportando a tu vida, a tu sentir.

Pronto Lucas y Simón irían a Santa Cruz a un concierto que tenían algunos grupos de Samaipata y luego ellos dos partirían a la Chiquitania pero no fue así, no para Simón. 

La otra noche estaba en la casita de los chicos y Nora le pidió a Simón que ayudará a suturar las heridas de un tipo que se accidentó. 

Ailu y yo nos quedamos en la casita, Nora subió a estar con nosotras porque no soporta ver la sangre y es alérgica al alcohol. Ella subía y bajaba a ver como iba todo. Pasaron un par de horas cuando Nora vino a pedirle a Lucas y David a subir a Simón 🤯 no entendíamos.

Resulta que Simon estudió algunos años de medicina, acudió a ayudar a la doctora que estaba suturando, al parecer eran varias heridas y no lograban terminar de suturar, cuando por fin acabaron, Simon empezó a vomitar, mal! no podía sostenerse a sí mismo y lo trajeron a la casita.

Al día siguiente la luz le molestaba, Lucas estaba muy molesto, llamó a una amiga para que le haga una limpieza, Ailu y yo nos fuimos, David había salido en la mañana a cantar y Lucas se preparaba para irse a Santa Cruz, si se preguntan por cami, él se fue a la casa de Clarú a “acampar” (Su viaje era de 3 meses, empaco carpa y creo que la había usado 1 vez). 

Al día siguiente, Lucas se fue a Santa Cruz, Simón se fue a casa de una amiga de él, Ailu y yo limpiamos la casita, Nora no lo dijo también, airear el colchón y el lugar donde durmió Simon, en la limpieza le habían prendido unas velas blancas… cuando Ailu y yo las recogimos estaban negras, neegras!! ¡WTF! 😥  

Increíble la energía cómo se transmite, se nota que el tipo al que ayudaron es pura energía negativa. 


Lucas no podía no irse a Santa Cruz, nos despedimos con mucho cariño! Me dan ganas de llorar al despedirme de él, me ayudó, me recordó que las mochilas pesadas se dejan, se dejan las cargas que no son nuestras para así llevar en ellas las cargas que sí nos corresponden y el trabajo está en poder llevarlas cada vez más ligeras. Él me dio mucha atención por medio de la escucha, de un abrazo, un beso, un GRACIAS.

Gracias por el encuentro de coincidir en este espacio, en Samaipata, quizá este sentimiento de tristeza y ganas de llorar sea por eso que pensé cuando lo vi, nos hemos cruzado antes, en otra vida, en otro viaje. A él le agradezco y le abrazo con mucho amor. Tupananchiskama le dije al despedirnos, él me respondió Pachi, pachi, pachi 

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