Monte Oscuro

16 de Agosto 2022 MonteOscuro, Bolivia

El camino al monte

Habíamos hablado con Clarú de ir a MonteOscuro a la casa donde creció, después de su ida a Santa Cruz, yo había ido a visitar a Simón a ver cómo seguía. Al volver a la casita en la noche los chicos me habían dejado una nota en el tablero y en una hoja sobre mi colchón “Nathy, nos vamos al monte a las 6AM. Llega a las 5:15AM a lo de Clarú ❤️”.


Era tarde, así que me aliste, me bañe, empaque maleta y dormí un poco, me fui caminando a la casa de Clarú, con friito pero la caminata me calienta 💪🏼 Cami, Ailu, Clarú y David aún dormían cuando llegue. Que personas con tanta buena energía. Emprendimos camino luego de un momento donde se puso mala onda el papá de las hermanas de Clarú, pero bueno! Salimos a esperar el camión que nos llevaría hasta cierto punto y luego a caminar! Ellos ya habían comprado varias cosas para comer allá, vino obviamente iba también, nos dividimos los pesos en las mochilas de cada uno y arrancamos! 

Nos fuimos en la parte de atrás del camión, éramos varias personas, se le iba pidiendo donde parar al conductor, entramos a la montaña y nos fuimos apartando más y más de donde está urbanizado. Nos bajamos en la última parada, veía la ruta bajando, por ahí íbamos hasta llegar al río, en el camino iba a la par de Clarú cuando vimos una vizcacha que se escondió entre la naturaleza y a lo lejos vimos una calabaza un poco mordidita, pensamos que ella se lo estaba comiendo, la tomamos y no la llevamos, fue mi bebe 😅 lo llevaba como si fuera una barriga, como si fuera un bebe, era una pelota pesada!

 

Cuando entramos al monte Clarú nos dijo que debíamos estar en el camino y que pasaremos por el río varias veces, ahí hicimos una parada, más adelante otra, caminábamos y en lugares bonitos parábamos a descansar, a disfrutar del silencio. En un lado páramos donde había unos pozos hechos por el agua con una subida de piedra grandota, Clarú se fue para arriba rápidamente y nosotros cuatro la seguimos, luego, desde arriba, nos preguntamos cómo íbamos a hacer para bajar, era super empinado y pura piedra, lo logramos, no hubo daños. 

Finalmente llegamos a la casita! hecha de quincha por ella y su familia, tan sencilla, tan dulce! Sin señal de celular, sin luz, sin baño, un espacio de (des)conexión. Apenas llegamos soltamos los maletines y nos sentamos afuera, a solo escuchar el lugar que ahora estábamos habitando. 

Comentarios

Entradas populares