El Monte, los amigos, la vida

 19 de Agosto 2022 MonteOscuro, Samaipata 

Los días entre el Monte, entre la naturaleza y la tranquilidad 

Me gusta escuchar la naturaleza, el paso del viento, el silencio, las hojas moverse, el agua fluir por el río y caer entre los árboles. Tomar vino mientras se cocina en la chimenea sobre el disco. Descansar, compartir, reír, leer historias de terror, jugar con los instrumentos. Sentirme tranquila, sin importar la hora, solo el descanso.

Agradecida con ellos, con Clarú, qué mujer, no me canso de decirlo, prende el fuego, organiza, cocina, canta, toca distintos instrumentos, es como un mico 🐒 porque se sube por todos lados con facilidad, es una mujer muy noble, alegre y buena. ¡Gracias Clarú por habernos permitido conocer ese hermoso espacio! 

Agradecida y bendecida de compartir este espacio, entre la naturaleza no más.

David dijo “Que rico vivir en el presente 😌 en el ahora, sin estar pensando en el futuro” y tiene razón, estar aquí sin pensar en que va a pasar mañana, solo disfrutando del sonido del rio, de los pajaros cantando, del aire entre las hojas, de la naturaleza, de la música, del canto de Clarú y David, de improvisar haciendo música, cocinando, pasando el rato. Dándole un espacio al Ser.

Estoy tranquila, pienso en Simón, en cómo estará su salud, espero que mejor, quisiera que él pudiera haber venido pero no era posible en su condición, así que bueno, estamos para pensar en el ahora, en lo que es, no lo que podría 😊

Estos 3 días fueron de vivir, dormir, descansar, escuchar las plantas, reír, música, cantos, tocar instrumentos, cocinar al disco, pintar, buscar leña, salir al monte, perderse, encontrarse, tener miedo, volver a la calma, encontrarse, reír con más fuerza, comer arepitas, probar, intentar, buscar el ritmo, crearlo, contemplar la naturaleza, disfrutarla, entrar al agua, sentirla fría, el cuerpo se duerme, se congela, se mueve, siente los rayos de sol, el agua inundando el cuerpo, mirar, observar. 

Dentro del agua 

Clarú nos llevó a un espacio donde hay un helecho gigante, más alto que yo, con hojas gigantescas y por donde pasa el río, caía aún rayos de sol hasta que entramos por una cascada chiquita al cañón que se forma entre montañas o entre rocas gigantes, agua y musgo, allí no entraba mucho el sol, teníamos cuidado al pisar para no resbalar sobre las rocas, tratando de que el frío no nos inmovilizara, pasamos por la primer cascada, luego la segunda en ella nos reímos cuando Ailu se quedó en la subida de la cascada y Cami iba detrás “Subí HDP subí” le decía, yo miraba desde atrás, entre el frío y la risa de ver esta situación, Cami grito cagado de frío y Ailu ni se había dado cuenta. De ahí entramos a una piscina larga, hermosa.

Me meti al agua, en mi cabeza me repetía “controla tu respiración para disfrutar el momento” empecé a flotar mirando hacia arriba, respirando profundo, intentando estabilizar todo mi cuerpo, mi sistema nervioso, sentía el agua por todo mi cuerpo, el frío importaba un poco menos, las rocas muy altas, sus formas orgánicas con musgo sobre ellas, escucho el agua cayendo por la cascada que pasamos, paz, RESPIRO, controlo mi cuerpo, mi mente, respiró hondo, floto, agradezco el poder estar ahí, presente, con amigos, habitando mi cuerpo, salgo del agua, escucho la risa de Ailu, salgo a mirar que pasa, se están moviendo para no tener tanto frío, risas y más risas, mirarlos congelarse, congelarme, sentir el frío en el Alma! Cuerpo templado, nadar, empezar a buscar la salida, andar, nadar buscando el sol.

Cuando empezamos a salir Ailu iba detrás, entre tanta belleza natural estaba ella, sobre la cascada, al inicio de la piscina, en la mitad del cañon, ella, contemplando lo simple, la naturaleza, me sentí entre magia, la vi tan hermosa, como una diosa de la naturaleza, entre las rocas con sus pies en el agua, mirando hacia el cielo, su energía, su paz.

Salimos buscando el sol, gritamos, nos sentimos vivos, agradecidos, llenos de tranquilidad. Jugamos con las piedras de colores, nos pintamos los rostros, David soltó su pelo y parecía Jesus o el hombre de la selva, nos relajamos, reímos más. 

Gracias monte, gracias vida.




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